16 ideas de cuidado personal de Año Nuevo que toman diez minutos o menos

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El cuidado personal no tiene por qué significar despejar tu agenda o planificar algo complicado. Incluso las pausas breves pueden aportar una sensación de calma cuando se utilizan bien. La clave es elegir hábitos que le resulten suaves y fáciles de retomar. Cuando las rutinas parecen manejables, es más probable que se mantengan. Eche un vistazo a continuación y elija uno para probar antes de que el día se ponga ajetreado.

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Rutina de estiramiento matutino para un cuidado personal suave

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Antes de que realmente comience el día, el movimiento lento puede ayudar a aliviar la rigidez nocturna. Esta rutina dura entre cinco y ocho minutos en total. Comience parándose erguido y girando los hombros en círculos amplios. Estire ambos brazos por encima de la cabeza e inclínese de lado a lado a un ritmo suave. Termine con un pliegue relajado hacia adelante y vuelva a pararse lentamente.

En las mañanas, cuando la energía se siente baja, este hábito todavía parece manejable. Los estiramientos se pueden realizar al lado de la cama o en un pequeño espacio abierto. La respiración debe ser lenta y constante en todo momento. La ropa cómoda facilita el movimiento pero es opcional. Esta rutina encaja bien en las mañanas ocupadas.

Restablecimiento de la respiración profunda de cinco minutos

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Cuando el estrés comienza a aparecer, la respiración controlada puede estabilizar el cuerpo. Este ejercicio dura unos cinco minutos de principio a fin. Siéntate con ambos pies en el suelo y deja caer los hombros. Inhale por la nariz contando cuatro y exhale por la boca contando seis. Continúe hasta que termine el cronómetro.

Mucha gente recurre a este reinicio durante las pausas laborales o antes de dormir. Un entorno tranquilo puede ayudar, pero no es obligatorio. Los ojos pueden permanecer abiertos o cerrados según su comodidad. La respiración debe ser suave y no forzada. Esta pausa se extiende fácilmente en la mayoría de los días.

Meditación guiada breve para la calma mental

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Unos minutos de tranquilidad pueden ayudar a que la mente se calme sin esfuerzo. La mayoría de las sesiones guiadas duran entre siete y diez minutos. Siéntate o acuéstate en una posición cómoda. Reproduzca una breve audioguía y siga las indicaciones habladas. Devuelva la atención con suavidad cuando los pensamientos se desvíen.

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Más que la duración, la práctica regular tiende a importar más. Temprano en la mañana o en la noche a menudo resulta natural tener este hábito. No es necesario que los pensamientos se detengan por completo. Déjalos pasar sin reaccionar. Esta rutina se siente sólida y sin presión.

Rutina sencilla de cuidado de la piel para relajarse

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Convertir el cuidado de la piel nocturno en un ritual más lento puede señalar el final del día. Esta rutina dura entre cinco y diez minutos. Comienza lavando la cara con agua tibia. Aplique crema hidratante con ligeros movimientos circulares. Haga una pausa para respirar o dos antes de continuar.

Por la noche, este hábito ayuda a que el cuerpo descanse. Una iluminación suave puede hacer que el momento parezca más tranquilo. Mantener los productos simples evita pensar demasiado. Concéntrese en el tacto y el olor en lugar de en los resultados. Esta rutina se siente relajante sin esfuerzo.

Diario rápido para la liberación mental

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Poner los pensamientos por escrito puede eliminar rápidamente el desorden mental. Esta actividad dura entre cinco y diez minutos. Siéntate en un lugar tranquilo con una libreta y un bolígrafo. Escribe libremente sin editar ni planificar. Deténgase una vez que suene el cronómetro y cierre el cuaderno.

Lo que más importa aquí es la honestidad más que una escritura ordenada. Mucha gente prefiere escribir un diario temprano o antes de acostarse. Leer las entradas nuevamente es opcional. No existe una longitud o estructura adecuada. Este hábito se arraiga con el tiempo.

Caminata de diez minutos para tomar aire fresco

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Salir brevemente puede refrescar tanto el cuerpo como el estado de ánimo. Este hábito dura unos diez minutos. Camine a un ritmo relajado y observe los alrededores. Deje que la respiración siga un ritmo natural. Regresa a casa una vez que se acabe el tiempo.

Incluso una ruta corta puede resultar refrescante. Los zapatos cómodos facilitan la caminata. Dejar el teléfono puede ayudar a que la atención se mantenga presente. Los pensamientos pueden aparecer y desaparecer de forma natural. Este hábito se adapta fácilmente a la mayoría de los horarios.

Ordenación rápida del escritorio para el espacio mental

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Limpiar un área pequeña puede traer rápidamente una sensación de orden. Esta tarea dura unos diez minutos. Configure un cronómetro y elija una superficie. Guarde los artículos y papeles sueltos. Limpie el área ligeramente antes de detenerse.

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Limitar el espacio evita que la tarea resulte abrumadora. Esta rutina funciona bien durante descansos cortos. La perfección no es el objetivo. Una superficie más clara a menudo resulta relajante. El hábito encaja perfectamente en los días laborales.

Práctica sencilla de escritura de gratitud

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Desviar la atención hacia momentos positivos puede ocurrir en minutos. Este ejercicio dura unos cinco minutos. Escribe tres cosas que te hayan hecho sentir bien hoy. Haga una breve pausa después de cada uno. Cierra el cuaderno cuando termines.

Los pequeños momentos cuentan tanto como los grandes. Escribir a mano puede resultar más personal. Las noches suelen funcionar bien para este hábito. Mantenga el tono relajado y honesto. Con el tiempo, esta práctica resulta reconfortante.

Masaje de manos o pies de cinco minutos

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Un masaje breve puede aliviar la tensión más rápido de lo esperado. Esta rutina dura unos cinco minutos. Aplicar una pequeña cantidad de loción en manos o pies. Utilice movimientos circulares lentos con una presión suave. Cambie de lado a la mitad.

Antes de acostarse o durante los descansos, este hábito resulta especialmente relajante. Sentarse cómodamente hace que sea más fácil relajarse. Los aromas agradables pueden agregar comodidad. Concéntrese en el movimiento en lugar de la velocidad. La rutina parece sencilla y fundamentada.

Pausa para escuchar música y restablecer el estado de ánimo

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Dejar que la música llene el espacio puede cambiar el tono de un momento. Esta pausa dura unos diez minutos. Elija una canción o una lista de reproducción corta. Siéntate o acuéstate sin distracciones. Escuche hasta que termine la música.

Evite realizar múltiples tareas durante este descanso. El volumen debe permanecer cómodo. La música puede adaptarse al estado de ánimo actual o cambiarlo suavemente. Incluso las sesiones breves de escucha resultan refrescantes. Este hábito se adapta a casi cualquier día.

Suave flujo de yoga en casa

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Realizar posturas sencillas puede ayudar a liberar la tensión almacenada. Esta rutina dura entre ocho y diez minutos. Utilice un tapete o un espacio despejado en el piso. Fluye a través de poses simples como las del gato y la vaca. Termine con la respiración sentada.

Aquí no se necesitan poses avanzadas. Muévete lentamente y mantente consciente de la respiración. Tanto las sesiones de la mañana como las de la tarde funcionan bien. La ropa cómoda ayuda al movimiento. Esta rutina apoya suavemente la conciencia corporal.

Pausa de té o agua caliente

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Preparar una bebida caliente puede resultar estable y aterrizado. Este ritual dura unos cinco minutos. Calienta agua y prepara té o agua tibia. Siéntate tranquilamente mientras bebes. Note la calidez y el sabor.

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Esta pausa funciona bien durante los descansos o las noches. Las pantallas deben permanecer apagadas durante este momento. Sostener la taza puede resultar reconfortante. Elija sabores que le resulten relajantes. Este hábito trae la calma rápidamente.

Breve descanso digital de las pantallas

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Alejarse de los dispositivos puede refrescar la atención rápidamente. Esta pausa dura unos diez minutos. Configure un cronómetro y deje las pantallas a un lado. Siéntate tranquilamente, estírate o respira. Regresa una vez que termine el tiempo.

Este hábito funciona bien durante los días ocupados. Elija actividades tranquilas durante la pausa. Las notificaciones deben permanecer desactivadas. Incluso los descansos breves resultan refrescantes. La rutina se adapta fácilmente a la vida diaria.

Sesión de mascarillas relajantes

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Usar una mascarilla puede parecer una pequeña pausa personal. Esta rutina dura unos diez minutos. Aplicar la mascarilla sobre la piel limpia. Siéntate o acuéstate mientras funciona. Retirar o enjuagar como se indica.

Las tardes tienden a adaptarse mejor a este hábito. Elija mascarillas que se sientan cómodas en la piel. Las distracciones deben ser mínimas durante la sesión. Concéntrate en el descanso más que en los resultados. Esta rutina se siente como un placer suave.

Práctica de declaraciones positivas de cinco minutos

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Repetir frases amables puede moldear suavemente la mentalidad diaria. Esta práctica dura unos cinco minutos. Elija algunas declaraciones de apoyo. Dígalas en voz alta o en silencio mientras respira lentamente. Repite cada frase varias veces.

Las sesiones matutinas suelen resultar eficaces para este hábito. Las declaraciones deben parecer realistas y amables. Anotarlos de antemano puede resultar útil. Evite apresurarse en la práctica. Esta rutina se siente estable y tranquilizadora.

Exploración corporal nocturna para relajarse

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Llevar la conciencia a través del cuerpo puede aliviar la tensión antes del descanso. Esta práctica dura unos diez minutos. Acuéstate cómodamente y cierra los ojos. Note lentamente las sensaciones desde la cabeza hasta los pies. Permita que el cuerpo se asiente naturalmente.

Antes de dormir, este hábito puede resultar especialmente útil. Respirar lentamente apoya la atención. Las sensaciones no necesitan cambiar. Deja que el cuerpo se relaje a su propio ritmo. Esta rutina favorece un final del día más tranquilo.

Este artículo apareció originalmente en Abogado.

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