José Mourinho fue enviado a las gradas durante la estrecha derrota del Benfica por 1-0 ante el Real Madrid en el partido de ida de los playoffs de la Liga de Campeones.
El Special One vio rojo en el minuto 86 después de una confrontación característicamente feroz con el árbitro François Letexier, eclipsando un partido ya lleno de tensión y drama de alto riesgo.
Mourinho vuelve a ser noticia durante el intenso choque contra el Real Madrid

El ambiente en el Estádio da Luz era eléctrico cuando Mourinho se enfrentó al club que dirigió entre 2010 y 2013.
Sin embargo, la noche se volvió amarga para el técnico portugués al final de la segunda mitad.
La furia de Mourinho se encendió cuando el árbitro se negó a mostrarle una segunda tarjeta amarilla a Vinícius Júnior después de que el brasileño pareciera cometer una falta sobre Richard Ríos.
Tras haber sido amonestado al principio del partido, una segunda amonestación para Vinícius habría dejado al Real Madrid reducido a diez hombres para los últimos minutos.
Mourinho estaba furioso en la línea de banda y, después de una serie de acalorados intercambios con el cuarto árbitro y Letexier, recibió su segunda tarjeta amarilla y fue expulsado.
Mourinho no se dirigió al túnel, sino que se sentó en la primera fila de la grada, justo detrás del banquillo del Benfica, para presenciar los minutos finales.
Mourinho no estará en la banda para el partido de vuelta en el Bernabéu
La tarjeta roja tiene graves consecuencias para el partido de vuelta. Mourinho ya no podrá jugar oficialmente en la banda para el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu el próximo miércoles.
Su ausencia será un duro golpe para el Benfica, que debe remontar un déficit de 1-0 tras el espectacular gol de Vinícius Júnior en el minuto 50.
El partido se vio empañado aún más por un retraso de diez minutos en la segunda parte tras las acusaciones de abuso racial dirigidas a Vinícius Júnior.
Si bien el fútbol mostrado fue intenso, los titulares inevitablemente se han centrado en las consecuencias disciplinarias.
Sin su líder talismán en el banquillo, el Benfica se enfrenta a una tarea de enormes proporciones en Madrid mientras busca repetir sus hazañas de la fase liguera y asegurarse un lugar en los octavos de final.



