Un servicio terminado y un cobro pendiente cuentan historias distintas en las cuentas
Un caso ficticio separa 600 euros de diferencia entre ingresos y gastos de 300 euros de movimiento de caja. El principio de devengo explica por qué no coinciden.

Una empresa puede haber realizado un trabajo sin haber cobrado todo su importe. Mirar únicamente el saldo bancario dejaría fuera parte de esa operación; mirar únicamente los ingresos tampoco diría cuánto dinero está disponible. El Plan General de Contabilidad recoge el principio de devengo: los efectos económicos se registran cuando ocurren, independientemente de cuándo se paguen o cobren.
Para verlo, usamos un supuesto simplificado, sin IVA, impuestos ni otras operaciones. Una empresa termina un servicio de 1.000 euros y damos por cumplidas las condiciones contables para reconocer ese ingreso. Los gastos asociados son 400 euros y se han pagado íntegramente. El cliente ha abonado 700 euros y debe los otros 300.
La diferencia entre los ingresos y gastos de este ejemplo es 600 euros: 1.000 menos 400. El movimiento de efectivo ligado a esas operaciones es de 300 euros: 700 cobrados menos 400 pagados. Los 300 pendientes de cobro ayudan a explicar la diferencia. No estamos calculando el beneficio completo ni el saldo total de una empresa real.
Ahora cambia una sola condición: el cliente no paga nada durante el período observado. Manteniendo los supuestos de reconocimiento, la diferencia entre ingresos y gastos seguiría siendo 600 euros, mientras que el movimiento de efectivo sería negativo en 400. Este contraste sirve para preguntar por vencimientos y cobros, sin confundir la falta de caja con una medida automática del resultado.
Una hoja de seguimiento puede separar trabajo realizado, ingreso reconocido, importe cobrado, saldo pendiente y fecha prevista de pago. Añade la documentación que respalda cada dato. Emitir una factura o recibir un anticipo no sustituye la comprobación de las normas de reconocimiento aplicables a la operación.
El ejemplo permite conciliar dos perspectivas con preguntas distintas: qué actividad corresponde al período y qué pagos pueden atenderse con el efectivo disponible. La aplicación a contratos concretos exige revisar sus condiciones y el tratamiento contable correspondiente.