Empresas · Guía práctica
Un capital circulante positivo no equivale a tener ese dinero en el banco
Distingue activos corrientes, deudas a corto plazo y efectivo antes de interpretar un balance.

El balance reúne activos y pasivos en una fecha determinada. La guía de business.gov.au separa los activos corrientes, como dinero, inventario y cuentas a cobrar, de las obligaciones corrientes. La diferencia entre ambos grupos permite calcular un fondo de maniobra, pero no identifica por sí sola el efectivo disponible.
Ejemplo didáctico propio: un negocio declara 2.000 euros en banco, 5.000 pendientes de cobro y 3.000 en existencias. Suma 10.000 de activos corrientes. Frente a 6.000 de pasivos corrientes, la diferencia es positiva en 4.000. El banco sigue teniendo 2.000, no 4.000 ni 10.000.
En una tabla propia, escribe cada componente en una fila y añade su fecha prevista de conversión o vencimiento. Una factura puede cobrarse después de que venza una deuda; las existencias necesitan venderse. Sumar importes contables no adelanta esas entradas ni asegura que se conviertan íntegramente en dinero.
Para comparar dos cierres, conserva el mismo criterio de clasificación y explica qué partida cambió. Si suben las cuentas a cobrar sin aumentar el banco, el fondo puede crecer mientras la tesorería sigue ajustada. La cuenta aritmética permite formular esa pregunta; no demuestra que exista impago.
La fuente es una guía empresarial australiana y aquí se utiliza para explicar categorías básicas, sin trasladar obligaciones contables o fiscales a España. Para decidir sobre pagos necesitas además vencimientos y movimientos reales. El balance es una fotografía; una previsión de caja añade el calendario.
Comprobación práctica
- Separa banco, cobros y existencias
- Suma los activos corrientes
- Resta obligaciones corrientes
- Comprueba fechas y efectivo