Comparar cuentas remuneradas: el límite de saldo puede cambiar qué oferta paga más
Dos cuentas ficticias, al 3 % y al 1,8 %, muestran por qué hay que calcular los euros sobre el saldo que realmente genera intereses.

Elegir una cuenta por el porcentaje más alto puede dar una respuesta equivocada si ese tipo solo se aplica a parte del dinero. El Banco de España explica que el interés se pacta en el contrato y recomienda comparar la TAE, que incorpora comisiones y gastos. Para entender el efecto de un límite de saldo, planteamos dos cuentas completamente ficticias: no son promociones vigentes ni una clasificación de bancos.
Fijamos primero los supuestos. La cuenta A paga un 3 % nominal anual sobre los primeros 5.000 euros y cero sobre el exceso. La cuenta B paga un 1,8 % nominal anual sobre todo el saldo. Mantenemos el mismo dinero durante un año completo, con una única liquidación al final, sin comisiones, impuestos, movimientos, requisitos adicionales ni reinversión. Bajo esas condiciones podemos comparar intereses brutos; al cambiar cualquiera de ellas habría que rehacer el ejercicio.
Con 5.000 euros, A produciría 150 euros y B, 90. Con 10.000, A seguiría en 150 porque ya alcanzó el máximo remunerado; B llegaría a 180. Con 15.000, los resultados serían 150 y 270, respectivamente. El porcentaje nominal de A continúa siendo mayor, pero no se aplica a los mismos euros. En el escenario de 10.000, sus 150 euros equivalen al 1,5 % del saldo total: esa proporción describe este supuesto, no una nueva TAE publicitaria calculada para un contrato real.
La frontera también se puede encontrar. Una vez superados los 5.000 euros, A deja de aumentar sus intereses dentro del ejemplo. Para igualar sus 150 euros en B, dividimos 150 entre 0,018: el resultado es aproximadamente 8.333,33 euros. Por encima de ese saldo B genera más; por debajo, A genera más, manteniendo los supuestos. No demuestra que convenga repartir el ahorro o abrir dos cuentas: solo compara colocar el mismo saldo completo en una u otra.
Al trasladar la comparación a documentos reales, anota el importe que recibe cada tipo y durante cuánto tiempo, junto a la TAE y los costes que la entidad declara. Si el saldo cambia a mitad de año o la promoción dura menos de doce meses, las cifras anteriores dejan de ser aplicables. El cálculo útil empieza por ajustar esas condiciones a la misma cantidad y periodo; copiar el porcentaje del anuncio sobre todos los ahorros puede inflar el resultado incluso antes de descontar gastos.